Mi experiencia en out

Primero, el contexto

Él llegó puntual al Tavelli del Drugstoreon. Tenía el pelo tomado con cosa de colores, audífonos, sin mucha barba, un polerón azul, y puso su iphone en la mesa (cosa, que, milagro, no tuvo el protagonismo de otras ocasiones).

No nos veíamos hacía varios meses. Se veía lindo, como siempre. Con sus ojos brillantes me dice que acudió a nuestra cita porque “me lo pediste en bonito”. Ja, él y sus frases…

Lleva un segundo sentado al frente mío y ya me habla de twitter y la web en general. Me da un poco de lata que ese tema sea tan tema, y se meta en mi cuerpo casi con la misma velocidad que el chocolate caliente que me tomo. Pero, en cierta medida, es por eso que le pedí justamente a él, y no a otra persona, este encuentro.

Si bien él es ultra conectado todo el rato, experto incluso tanto en la teoría como en la mecánica a tal nivel que es parte de los servicios que vende, también sé que tiene una capacidad de elevarse y ver el tema panópticamente con ángulos tan soprendentes y diversos valores de zoom. Lo sé porque lo conozco. Y es esa óptica, tan de él, la que quiero escuchar…

La conversación fluye fácil, as usual. As usual too, yo rayo servilletas mientras hablo. En general necesito un lápiz y un papel para decir cosas del alma. Él se ríe de mis monos y rayas, los que normalmente nadie pesca, pero él no para de observar y los define como “mapas de interacción” (tan AI que me salió). Ja. Y entonces me cuenta de una expo de esos “monos” que hicieron José Balmes y Gracias Barrios alguna vez. Me gusta la anécdota… Obvio. Seguimos.

Básicamente le cuento que tengo aprehensiones con esto de la Social Media o Social Web “Pero si siempre las has tenido”, responde ipso facto, algo divertido-sorprendido por cuanto a “¿y ya, entonces cuál vendría siendo la novedad?”…

So, el asunto sería….

Le cuento algunas cosas, reflexiones, angustias, dudas, él mira al vacío y dice “huummmmm” y sonríe… Mucho, muchas veces… Lo increpo. Él se divierte… Me dice que no se burla, y me explica. Le creo, lo entiendo. Me dice cosas… Cosas que me gustan, que hacen que me den más ganas de decirle, cosas que me confirman que fue bueno hablar de esto con él. Hablamos en profundo…

Le digo que no sé si quiero ser parte de ese mundo porque es como ser opinólogo, (¡wuácala!), o sea de estar en “la fauna” de decir, y/o de escuchar/observar cosas que no entiendo, de gente que no conozco y que no me importa, de cosas que van demasiado rápido, que no alcanzo a digerir, y que además ni siquiera sé si me interesan.

Que estar ahí significa aceptar estar en la guerra de quién es más cool por estar más conectado, más rato, más veces, con cosas m{as modernas, y primero… Y competir, para ganar, para ser “parte de” (el jetset digital)… Y que a mí me gusta lo reflexivo, lo procesado y preciso, me gusta el grupo de “los escasos” como diría G.

(No soy masiva, nunca pienso o siento como la mayoría. Soy así desde el colegio, rara, o “exclusiva y sofisticada” como me puso una vez un tipo al que le gusté. Suena mejor que rara, anyway).

Al respecto, le decía yo a él, que por otra parte, la Social Media, siento, es el lugar donde una comunicadora tiene que estar hoy si quiere tener voz… Donde sé cómo trabajar, cómo usar bien las herramientas, cómo buscar, interpretar… y obtener valor de las palabras… (Pero ojo, eso no lo sé por ser usuaria de estas plataformas*, aunque eso también ayuda N, pero no es lo determinante).

Así, finalmente, le decía yo, siento, que a pesar de todos los “peros”, pareceiera que igual hay que estar ahí…¿ O no?… He ahí el dilema.

No obstante, aunque la respuesta sea sí, en el área personal, menos teórica y no corporativa, yo me angustio con tanta información. No puedo seguir tanta cosa, y varias se quedan en “pendiente” pero la lista crece exponencialmente casi al segundo y entonces mi angustia se desborda. Me supera.

O sea, tengo sentimientos encontrados con todo este boom virtual. ¿Cuál es el límite, mi límite, para estar y no estar en la Social Web? ¿Tiene que haberlo? ¿Es una pregunta pertinente o no?…

Y también le digo a él que siento que esto de las comunidades virtuales se ha valorado tanto (supra valorado en mi opinión y en mi experiencia**) y que si bien, obviamente, pueden ser muy beneficiosas, como se ha demostrado (si se usan con algunos criterios que los expertos en marketing digital ya han publicado desde hace un rato), también pueden ser perniciosas para ámbitos más frágiles y más humanos de las personas.

Le doy ejemplos generales, que podríamos resumir en el siguiente:

1) Fulano dice X por twitter.
2) Sutana lo ve y lo interpreta de Z manera, y se enoja.
3) Sutana investiga a su modo… En Facebook, blogs, mensajes de cleular. Todo lo calza según Sutana, y lo pasa mal.
4)Sutana está triste, siente que tantas cosas que le importan están ahí desacralizadas, expuestas, desprovistas de su intimidad… No pudo hacer nada más que intrusear en publicaciones web antiguas o recientes de Fulano.
6) Sutana, en rigor, no duda, no pregunta, no verifica con la primera fuente, sino que todo lo va acomodando y sumando de alguna manera a su interpretación Z. Ella se indigna, pero no le dice a Fulano hasta que, en algún minuto, y si puede, lo confronta superada, subiendo la voz, y recién entonces exige explicaciones y disculpas…
7) Fulano no entiende primero. ¿Cómo era el origen?… ¿Por qué Sutana le dio el sentido Z a lo dicho ya hace infinitos time-lines atrás? Cuando entiende, se percata que todo eso era simplemente por X: “es un lindo día” (desde iphone)…
8) Sutana consideró que Fulano decía eso porque estaba con Mengana y ella tiene esos juguetes caros y entonces armó un culebrón en su cabeza… Y vio algunas fotos en FB, y algunos comentarios en el blog, y para ella “confirmó”… Era sí o sí….
9) ¡Pero no era!, Fulano NO estaba con Mengana, estaba en la playa con su familia y estaba enseñándole al amigo de su hermano chico a usar twitter en el nuevo iphone (del amigo de su hermano chico) … Y entonces, luego, también le explica las fotos y los comentarios.
10) Fulano se ríe y abraza a Sutana… Sutana se siente tonta, pero tranquila…
11) Todo volvió a ser como antes de twitter.

En esta historia, Fulano y Sutana finalmente conversan y se arreglan, pero después de todo el mal rato y porque se conocen, se quieren, y tienen una relación mucho más fuerte “fuera de cámara”***. Pero, dada la Social Web, hay tanta gente que sólo tiene una relación virtual (o que prioriza o iguala esa relación en cuanto al vínculo físico) y que se trata de un modo similar a una relación corpórea, y pasan cosas… Y entonces cabe preguntarse:

¿Cuántas veces obviamos el contexto, siendo que, generalmente, puede ser determinante para nuestra interpretación? ¿Cuántas veces dejamos de confirmar cosas debidamente, “a la antigua”, preguntando, confrontando, verificando la historia? ¿Cuántas veces sin esa confirmación asumimos cosas como ciertas y que resulta que después no eran (tan) así? ¿Cuántas veces esas cosas pueden interpretarse tal que hieran a gente que queremos o que nos quiere? ¿Cuántas veces nos ganamos la antipatía de otros que sólo han participado como obervadores? ¿Cuántas veces no delimitamos correctamente lo ítimo de lo público, lo que nos concierne solos y lo que también toca a otros de diversas maneras? ¿Cuántas veces no discriminamos lo trivial de lo profundo y lo tratamos como si fueran iguales?

O sea, yo sé que siempre ha sido así: Tal dijo A, el otro B, y yo escuché que… Y la carta X, y la llamada Y… Pero siento que eso se ha exacerbado con la Social Web.  Es decir, si bien estas plataformas pueden potenciar fácilmente el diálogo, también, y muy muy fácilmente, pueden tocar susceptibilidades varias, no siempre para bien y con diversos alcances****, y eso también se puede ver potenciado. O sea, el trato en Internet debe ser ultra cuidadoso, porque es muy expuesto.

La crisis and the final questions are…

Le conté entonces a él que me pasó que vi varios Fulanos y Sutanas en este tiempo. Vi cómo se afectaban por dimes y diretes digitales. Vi que no siempre la cosa terminó bien. Vi que había mucho tiempo y energía invertidos en fisgonear, interpretar, (pseudo)confirmar… Vi que no era simple hacer caso omiso, aunque no reportara nada en verdad bueno. Vi que no quería que mi poca energía se fuera de esa manera… Vi que no quería ser parte de eso… Pero parecía ser algo así como un mal necesario…

Y me pasó que me vino crisis existencial… Y no hubo una pregunta o question final, sino varias, y estas fueron: ¿Por qué quiero decir cosas ahí? ¿dónde, para qué, de qué manera? ¿a quienes?; ¿C{omo puedo decir sin afectar/molestar, en mala, a nadie?; ¿Quiero escuchar también, a todos, siempre? ¿Si quiero, se puede lograr? ¿Bien?; ¿Tengo alguna identidad virtual que construir o potenciar?, y en ese caso, ¿Cuál sería, y por qué?; ¿Este conocimiento socio-tecnológico es algo legítimo de hacer y quizá de vender o no? ¿por qué?; ¿Es moralmente correcto homologar la libertad y gratuidad de decir creencias, opiniones, sentimientos a harta gente, a productos mercantiles?; ¿Quiero participar de eso sólo por qué aprendí a usar bien estas herramientas?; ¿Ha lugar preguntarme todo esto, actualmente, o no?…

No me pude responder nada satisfactoriamente. Me bloqué y frente a mi silencio mental, decidí dejar también en silencio mis plataformas de Social Web.

Quise congelar, o sea, no solamente dejar de actualizar, sino que cambiar de estado a uno pausado, postergado, pero no olvidado… Pero el status “congelado” no existe (aún al menos) en las plataformas que uso, así que lo que hice, que era lo más parecido, fue dejarlos privados (o sea, que sólo se pudiera ver su contenido con expresa autorización previa solicitud por mail… o sea, atado) y obvio, no escribir más. Eso duró un mes y algo, hasta hoy.

Hoy los re abrí, con algunas pocas respuestas parciales a las preguntas formuladas, gracias a él. Él me dijo muchas cosas, pero creo que la más importante fue la de la coherencia.

Yo estaba complicada porque si me gusta la cosa digital, y quiero vender manejo de cosas en digital, tengo que estar en lo digital, pero no sabía si quería estar o seguir estando, y cómo. Entonces él dijo que finalmente el quid del asunto era la coherencia. Que si uno es coherente todo anda. Y eso es cierto en la vida, ergo, también aquí.

En mi caso, todo lo que escribo en la web lo hago en calidad de persona, no de experta en, ni de marquetera para, ni nada. Soy una persona que escribe como tal,  por placer, por tanto por mis publicaciones son aleatorias, no sistemáticas, como las ganas y las emociones que me han llevado a escribir esto o lo otro. Desde ese ángulo, todo lo que he hecho en Internet, es coherente. Y me gustó.

Resultados (hasta con números, ja)

Ahora bien, me gustaría contar que durante este mes y algo, cerca 45 días, casi 30 solicitudes de seguidores en Twitter. O sea, un promedio de casi uno al día. Revisé ahora, y todas son personas naturales (no robots) que no conozco y que obviamente no solicitaron ser mis seguidores por lo que yo decía, dado que no decía nada, ni por lo “bella, rica y famosa” que soy…. Por que no lo soy.

Entonces es obvio que hay muchas cosas que no tienen nada que ver conmigo, que hacen que haya gente que me quiera seguir ahí. De ahí que “la influencia” de la plataforma X medida en “captación” de seguidores, por sí sola, es al menos, inequívocamente, inexacta.

Eso por un lado, por otro, las dos niñas con las que vivo, que twitean y me siguen, no se dieron cuenta que yo había cerrado la cuenta, hasta que les dije, tres semanas después. O sea, algo pasa que se dice, yo decía, pero ¿a quienes?… ¿Cuál es el universo con el que en realidad interactúo, si es que lo hay, en los gritos al silencio del mundo web?

En los blogs, mi papá me dijo que ya no podía entrar un día que fui a comer con él. Me preguntó por qué, le dije “no sé si quiero seguir siendo tan pública” (Ja, ni que yo fuera de la farándula… Pero él lo encontró de lo más razonable)… Claro, yo no soy transparente para él en ningún lado, tampoco en Internet. O sea, la Internet no me hizo más visible, yo ya lo era por naturaleza en ese contexto (mi familia).

También recibí un mail de mi francés, sobre esto de que ya no me podía leer, le dije lo mismo. Me dijo algo como que yo siempre lo sorprendía y que me quería ver pronto… Y fue por mail, en privado. O sea, estar out de la Social Web no significó estar out de la vida de gente cercana. Sólo de otra gente.

Y pensé, y eso ¿me importa?, y creo que sí, a veces, en cierta medida. Quizá calibrar eso mejor sería el punto, un punto que por ahora tengo que resolver. Pero… ¿Y mientras tanto?…

Entonces recordé que yo escribo porque me gusta contar mis historias… y que los pocos que me visitan, lo hacen sobre todo porque les gusta saber de mí y leer mis historias… Y hoy pensé que tal vez eso basta, me basta, a mí, al menos aquí y por ahora… y volví.


(Up date: Puse este link en mi mensaje personalizado de gtalk, y dos personas, una compañera de Universidad y una ex colega de la pega, me dijeron que habían leído esto. Nunca me hubiera imaginado que ellas me visitaría y leerían tooooodo esto. O sea, el público lector supuesto, no necesariamente es el verdadero lector final. Y entonces me vinieron más preguntas: ¿Cuánta gente que yo creo que viene, viene en verdad, y cuántos vendrán pero yo nunca me enteré y/o enteraré?).

*Lo sé porque estudié arquitectura, y entonces sé cómo verificar la mecánica de suelos para construir cimientos, sé cómo hacerlo, y sé determinar cuando se puede poner tabiquería y cuando no. Es el mismo formato para todo. Saber qué debe ser primero, qué determina el resto y con qué alcance.

Además, las palabras son mi elemento desde que nací. Y saber cuando un análisis es completo o no, es un arte que manejo. Y que profundicé en aspectos sutiles porque estudié Estética en la Universidad.

Esto de la comunicación vía tecnología no tiene ninguna dificultad en el primer nivel, como todos sabemos, el tema es después. En el uso. El uso que uno le da y que los otros, nuestros “otros” le dan y cómo nos involucra, y nos afecta… O no.

**La experiencia más concreta y reciente que tengo sobre la supravaloración de la Socia Web tiene que ver con ayuda para el terremoto. La ayuda consistía en ir a dejar algunas cosas a La Cepal, en Vitacura. Para eso había un finde de plazo (de jueves en la noche a dgo a las 11 am).

Hice un llamado por web, en mi blog, en otro blog especial para eso, mail, Needish, twitter, etc. (Pero no se me ocurrió pegar afiches en el supermercado o en la entrada de mi edificio…). Pedí ayuda on line y mi llamado fue publicado en diversos lugares, y muy difundido -muchísimos RT en twitter, muchas visitas al blog, más de 400 (contadas)-, en fin N promoción web, pero en lo concreto no llegó nada al lugar ese día.

Y sí, tener un espacio web y ser mencionado, visitado, buscable y encontrable en la web, sin duda ayuda a potenciar el mensaje, sea cual sea. O sea, para ello, ayuda tener el visibilidad, y la web colabora en ese sentido, pero es eso co-labora, labora en conjunto, No es suficiente por sí misma. De hecho, para la gente que finalmente ayudó, los que sí fuimos, que participamos, no tuvo incidencia la virtualidad, estuvimos ahí por otros motivos. O sea, lo que quiero decir es que la presencia en Internet, y debidamente, no es importante y ayuda a dar conocer lo que sea, pero no es ni lo importante que algunos creen que es, ni tampoco ayuda en lo que muchos creen.

***Me acordé de la historia del cine. El cine, en la elite, nació como una manera de grabar el teatro. Con el tiempo, en particular en USA a principios de 1900, con las historias de cowboys, se entiende que el cine es otro formato, que no es un teatro en pantalla y pasan a haber guiones para cine (solamente, no para teatro filmado) y actores y directores que entienden las semejanzas pero también las diferencias entre ambos formatos. Y así, se ajustan a cada uno de ellos, logrando, un buen resultado. Pasa el tiempo y surge la TV.

La TV es un híbrido entre la herencia de imágenes del cine, y de la voz, de la radio. Son los locutores y los protagonistas del cine, los reyes de la pantalla chica por mucho tiempo. De hecho, la tele en Chile tiene tradición de usarse como radio. Se enciende y se deja prendida, importa más lo que se dice que lo se muestra. Tanto, que a veces no importaba lo que se mostraba, pero eso era desaprovechar el medio. Eso le importaba a quienes hacían tele, no a los telespectadores. Con mucho trabajo, eso empezó a cambiar, y ahora hay dos tipos de programas, los que sirven como radio (matinales y de farándula más que nada), y los que en verdad son para tele, o sea, donde la imagen es lo prioritario (los de espectáculos, como fiebre de baile y los tipo “en la mira”) . Eso se llama estética de la recepción. O sea, cómo el receptor recibe lo que recibe, y qué es lo importante de potenciar y ponderar según el medio.

Entender que no es lo mismo decir X por escrito en largo o corto, que en voz, que en imágenes, que en web, es importante para privilegiar el mensaje, es como adecuar la ropa a la talla propia y a la ocasión. Si lo más importante es caminar rápido es mejor usar zapatillas, pero no en un matrimonio. O sea, no da lo mismo el formato para dar cuenta de tal o cual cosa.

So, suponer que el mensaje es igual si lo digo por twitter o msn que si lo digo con voz y ojos es un error de análisis pues no se considera la Estética de la Recepción, y ese aspecto must be en la ecuación. Tanto que mismo mensaje puede mutar según el formato, de hecho, según las personas (por eso hay gente que no da entrevistas, pues consideran que desde lo que en verdad se dijo, a lo que otro dice que se dijo, hay una GRAAAAAAn diferencia) y en eso, el formato juega en contra. Por tanto, saber qué formato es aplicable a lo semántico y cuáles no, sino hay un tema de incompatibilidad final…. El asunto es que eso es detectable sólo por la mente, no por un codex.

**** Este asunto se hace muy actual por el tema de Pepe Piñera (PP) y Hinzpeter por lo de Allende en twitter, que tocó a la Moneda (y que me contó M ayer). Donde el ministro Hinzpeter dijo a PP que no podía decir eso, y PP lo acusó de sacarlo de contexto. Y entre esto y lo otro, a vivas letras, se enojaron heavy. Y me entero hoy al desayuno que la cosa subió a mayores, cuando leo en un llamado de la portada de La Tercera que PP pide renuncia del Ministro, wow.

¿En qué país vivimos que una pugna de este tipo, de estos personajes, con su rango y poder, puede llevarse a cabo en 140 caracteres que van y vienen en forma pública?… Sin contexto, sin el cuidado que las declaraciones de ellos, porque son ellos, deben tener. Me da vergüenza ajena. Pero, se puede evidenciar, nuevamente, que la Social Web debe usarse con consciencia, porque no es inocua. Ni siquiera para un presidente millonario de derecha con hermano viviendo hace mil años en Washington.

Escribir esto me tomó tiempo. ¿Me darías un poco del tuyo, para decirme qué te pareció este escrito?.

Comentarios

DINOBAT ha dicho que…
Todos queremos ser "escuchados" o leídos...

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